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12 de enero de 2018

ABSURDECES Y MUNICIPALIDADES

Hace un par de semanas saltó a la prensa local la nueva Ordenanza Municipal de tenencia de animales del Excelentísimo Ayuntamiento de Avilés… Desde entonces, los avilesinos de a pie y de cuatro patas, tenemos en pie de guerra a gran parte de nuestros conciudadanos.

La historia es muy sencilla, las noticia que recogía la nueva normativa, animó a gran parte de los ‘sin perro’ a hacer prevalecer su derecho de que se cumpla la legislación vigente. A ver dicho así suena a que somos unos indecorosos antisistema, pero nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es que como en muchas otras ocasiones, el biempensante redactor de la ordenanza sabía mucha teoría pero poca práctica y desde luego, desconocía completamente la naturaleza canina.

Pero empecemos por el principio, que hacerlo por el final nunca da buen resultado.

A finales de octubre saltó a prensa una noticia que informaba de la nueva campaña de información que la Policía Local de Avilés estaba llevando a cabo para informar a los dueños de las mascotas del uso de los parques y zonas verdes.

Sabéis como funciona esto, ¿no?, campaña informativa significa primer aviso o lo que es lo mismo es el paso previo a los multazos. Bueno sea como fuere, en el periódico se especificaba que los perros tienen que ir atados en todo momento (aceptamos barco), que la extensión de la correa no debe tener más largo del permitido (tira que va), que no pueden acercarse a las zonas infantiles ni las de ejercicio (esto es de lógica) y si son catalogados como PPP, además  tienen que cumplir con la normativa vigente (Ok).

Hasta aquí la Ordenanza es un conjunto de reglas de convivencia totalmente aceptable, el problema es cuando vas a la página del ayuntamiento de Avilés y te lees las normas que completan el uso de parques y zonas verdes para los animales. Entonces es cuando te das cuenta de que según las mismas, los animales no pueden pisar las zonas verdes…

El lumbrera que la redactó pretende que el perro haga sus cosas fuera de las zonas verdes y arboladas a riesgo de multa para los propietarios… Pues muy bien hoyga, pero es que cuando hacen sus cosas en el cemento también nos llaman la atención…

Aparte de que, en fin, como se lo diría yo, no conozco ningún perro cuyo instinto no le diga que su WC está vinculado a la tierra, si ustedes los conocen ya sería una sorpresa…

La segunda perlita que me encanta de esta normativa es que aunque La Nueva España encabeza la noticia con un optimista “Avilés tendrá un parque para perros”, el concejal de turno ya se ha encargado de explicar bien clarito que en ningún caso se habilitará una zona dentro de los parques ya existentes en la ciudad, ergo: nos quieren mandar al quinto coño a pasear al perro…

Bueno, pues molt bé, pues adiós que decía el otro…Vaya por delante que yo entiendo, asumo y comprendo que es necesario establecer un marco de convivencia a través de una normativa, llámalo ordenanza, llámalo Resolución.

Soy consciente y víctima colateral del mal uso que algunos propietarios de animales hacen de las zonas de esparcimiento común, también de quienes llevan al perro suelto por sistema y dejan que campe a sus anchas, ladrando y molestando a otros viandantes.

Yo también he perdido la cuenta de las “deposiciones” que me he llevado de recuerdo en la suela de los zapatos y ante la vista de las cuales abandonadas en plena calle me apetece sacar un cartel que diga “yo no he sido, mi perra tampoco”, pero eso es una cosa, y otra es pretender que nos vayamos, como hoy por hoy dicen los mentideros de las Meanas, a sacar al perro al Elefante Azul a la entrada de la autopista, o que ni siquiera podamos pisar las zonas verdes a riesgo de multa. Sinceramente, respecto a estas últimas, he visto más estropicios en la hierba causados por los viandantes que hacen camino al andar y erosionan el suelo que por el desgaste de los perros. ¿Qué hay que recoger los restos orgánicos? Por supuesto, y aplaudiría que pusiesen un policía de incógnito en cada esquina para calzarle una bonita sanción a los que no recogen los excrementos de su perro, pero por favor, apliquemos las normas con un poco de lógica para facilitar su cumplimiento. Yo ya solo pido que la próxima vez que se redacte una ordenanza de tenencia de animales, entre los participantes al menos uno de ellos haya tenido perro alguna vez en su vida, para que por lo menos sepa de lo que estamos hablando…

Solo un pequeño recordatorio antes de irme: Queridos miembros del Consistorio avilesino, está claro que los animales no votan, pero ¿sabéis qué? sus dueños sí que lo hacemos…

Fuentes:


Ayuntamiento de Avilés: 1, 2.